Cada año la región registra pérdidas económicas por eventos de la naturaleza que solo están aseguradas en una fracción pequeña. Esa distancia entre pérdida económica y pérdida asegurada es la brecha de protección, y es uno de los indicadores más duros del desarrollo financiero de un país.

No es solo un problema de precio

La brecha se explica por una combinación de factores: baja penetración del seguro, informalidad de los activos, ausencia de catastros confiables y una cultura donde el Estado aparece como asegurador de última instancia.

El papel del reaseguro

Sin reaseguro no hay oferta local capaz de absorber un evento severo. La capacidad internacional es la que permite que una aseguradora regional suscriba riesgo catastrófico sin comprometer su solvencia.

Qué mueve la aguja

Datos de exposición confiables, esquemas de seguro paramétrico para riesgos difíciles de ajustar, y coberturas públicas que complementen —no sustituyan— al mercado.

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